Sábado, 31 de Agosto del 2024

¿Qué es la VIOLENCIA VICARIA?

Hola, ¿cómo estás?  Hace unos días logramos dictaminar el proyecto de violencia vicaria en la Cámara de Diputados. Y quedamos a un solo paso, del tratamiento en el recinto, para que se incorpore esta modalidad de violencia por motivos de género en nuestra legislación.

Por eso mismo, invitamos a una compañera chilena, Barbara Porter, que trabajó profundamente en la temática para conversar sobre las formas más comunes de violencia vicaria, la necesidad de tener legislación acorde y cómo ve la comunidad en esta época.

Bárbara es doctora en Psicología, psicoterapeuta acreditada, docente e investigadora. Pero, sobre todo, es una gran compañera feminista.

Me gustaría conocer tu definición de Violencia Vicaria para abrir el diálogo 

La violencia vicaria ocurre en el contexto de la violencia de género, cuando el agresor tiene una historia de agresiones a la mujer y comparten hijos. La violencia vicaria es aquella que instrumentaliza a las personas queridas para la mujer para continuar haciéndole daño con el consecuente daño directo que se produce en este caso sobre los niños y niñas. El daño es grave aún cuando no existe una lesión física en algunos casos. Por ejemplo, cuando hay violencia psicológica o económica se pueden rastrear en el sistema nervioso de esos niños y niñas un desarrollo distinto al de los niños y niñas que no han sido expuestos a ese tipo de violencia.

¿Cuál crees que es la más común de las modalidades de la violencia vicaria?

Yo diría que la más común y muchas veces normalizada es la violencia económica, que es el no pago de la pensión de alimentos o de la cuota alimentaria. Es un tipo de violencia vicaria en el sentido de que a través del control económico del no cumplimiento de la obligación de pagar, no solo están mermando las posibilidades de ese niño o niña, sino que en el fondo lo que buscan a través de eso es hacerle un daño también a la madre que tiene que muchas veces sobreexplotarse a sí misma en distintos trabajos precarizados para tratar de sobrellevar las necesidades económicas y emocionales de sus hijos e hijas. Por supuesto también está la violencia física. El maltrato físico directo hacia los niños y niñas muchas veces es revestido, por estos hombres, como disciplina más dura, como que las mujeres somos muy blandas y somos demasiado permisivas, muchas veces disfrazan el maltrato físico con ese tipo de discurso y por supuesto que eso también es violencia vicaria;  los niños que llegan con moretones, con rasguños, con lesiones en sus cuerpos.

En los últimos días conseguimos que el proyecto para incorporar la violencia vicaria a nuestra ley de violencia por motivos de género sea dictaminado por la cámara de diputados y quede más cerca de convertirse en ley ¿Podrías contarnos algunos efectos que conozcas sobre legislar en violencia vicaria?

Es algo fundamental que en el marco jurídico de nuestros países esto esté tipificado porque sabemos que lo que no está tipificado, descrito con con mucha claridad, con mucha precisión finalmente no es tomado en cuenta, es invisibilizado. Piensen ustedes que cuando no existía siquiera la violencia intrafamiliar, que después se transformó en violencia hacia la mujer o violencia de género, en nuestra legislatura, esto no era considerado como un problema. Entonces, este este paso que se está dando para nombrar la violencia vicaria, para tipificarla es un tremendo paso. Es clave poder detectar a tiempo este fenómeno, poder tener un marco legal que permita proteger a tiempo a las víctimas, que en este caso son las mujeres y sus hijos e hijas. Sabemos que el Poder Judicial como institución de nuestra cultura tiende a replicar los sesgos y los patrones vigentes que tiende a ser un sesgo andro - adultocéntrico, por lo tanto, la interpretación de las leyes cuando no están suficientemente claras tienden a replicar ese sesgo que finalmente favorece a los agresores.

¿Cómo crees que hoy es posible hacer comunidad o intentar algún tipo de reconstrucción del lazo social en una época tan agitada por discursos de crueldad y persecución?

Sinceramente, desde afuera de las fronteras de Argentina, vemos con bastante preocupación lo que está pasando, lamentablemente, con nuestros hermanos argentinos y el clima que se está viviendo en torno a derechos que creíamos que ya se habían conquistado sobre todo para las poblaciones más vulnerables. Me parece que en ese sentido más allá de lo que de la respuesta que puedan dar las élites en esta coyuntura pienso que es el poder popular, las organizaciones sociales, las que finalmente pueden hacer la diferencia. Estamos viviendo a nivel mundial una coyuntura de una progresiva deshumanización, deshumanización de las mujeres, de los niños, del migrante, de la persona que es diferente, de las disidencias sexo genéricas. Yo creo que el movimiento para humanizar y aceptar la diversidad y considerar una riqueza no necesariamente va a venir de de las élites, sino que yo creo va a venir finalmente de las organizaciones sociales. 

¡Hasta la próxima!

Mónica Macha